Zonificación previa al muestreo
Antes de coger la barrena, dividimos la parcela en zonas homogéneas a partir de índices de vigor. Así el número de análisis microbiológicos baja y cada muestra representa algo real, no un punto al azar sobre el plano.
Si tienes una finca con nascencia irregular, rodales que no responden o dudas sobre dónde muestrear, lo vemos juntos. Revisamos el histórico de la parcela, el cultivo y la maquinaria disponible antes de proponer nada.
Solicitar revisión de parcelaRespondemos en uno o dos días laborables. Si ya tienes vuelos o mapas previos, adjúntalos y los leemos antes de la primera llamada. También puedes empezar por un caso real: cómo se planificó un muestreo en cebada o qué cambió tras el primer vuelo de control.
En parcelas grandes, tratar todo igual suele salir caro. Estas son las capacidades que activamos cuando un agricultor quiere pasar del mapa de vigor a una decisión concreta sobre dónde muestrear y dónde aplicar bioinsumos, sin depender de la intuición ni de la media de la finca.
Antes de coger la barrena, dividimos la parcela en zonas homogéneas a partir de índices de vigor. Así el número de análisis microbiológicos baja y cada muestra representa algo real, no un punto al azar sobre el plano.
Combinamos NDVI y NDRE según el estado del cultivo. En cereal de secano y viñedo manchego, esa lectura cruzada ayuda a distinguir entre falta de agua, carencia nutricional y compactación antes de decidir si el problema es biológico.
Traducimos el mapa a dosis diferenciadas que la maquinaria disponible pueda ejecutar. Si el equipo no admite variabilidad, proponemos un plan en dos o tres zonas para no forzar la aplicación.
Tras la aplicación, un vuelo posterior confirma si la zona respondió. Cuando no hay cambio visible, revisamos el momento de aplicación o el producto antes de repetir la inversión en la campaña siguiente.
No todos los vuelos aportan información útil. Ajustamos la periodicidad a la fenología del cultivo para evitar acumular imágenes que después nadie usa en campo.
Si quieres ver cómo se aplica esto en una parcela concreta, revisa los casos de zonificación en cereal o escríbenos desde la página de contacto con los datos básicos de tu finca.
Antes de firmar cualquier propuesta conviene dejar por escrito el alcance real: qué se mide, con qué frecuencia, qué se entrega y qué decisiones quedan en manos del técnico de campo. Estas son las aclaraciones que repetimos en cada proyecto.
Un mapa de vigor refleja variabilidad dentro de la parcela en la fecha del vuelo. No es un diagnóstico de causa: indica dónde mirar, no por qué hay diferencias. Puede deberse a compactación, textura, humedad, historial de laboreo o presión de plagas. La interpretación agronómica y la decisión de muestrear en una zona concreta son trabajo del técnico responsable, no del índice.
Trabajamos con resoluciones entre 5 y 12 cm por píxel según cultivo y altura de vuelo. Por debajo de esa franja el mapa pierde utilidad práctica para zonificar; por encima, se mezclan rodales que conviene separar. Si hay nubes o calima el vuelo se reprograma: preferimos retrasar dos días antes que entregar un mapa con sombras que luego generan zonas falsas.
Los análisis microbiológicos cuantifican grupos funcionales (fijadores, solubilizadores de fósforo, hongos micorrícicos, actividad enzimática) en muestras compuestas por zona. No identifican especie a especie ni sustituyen un análisis fitopatológico si hay sospecha de patógeno. Los resultados se interpretan en conjunto con el historial de la parcela y con el mapa de vigor, nunca de forma aislada.
Los biofertilizantes mejoran disponibilidad y actividad biológica, pero no reemplazan la corrección de carencias graves ni el aporte mineral cuando el cultivo lo necesita. En nuestras prescripciones la dosis variable de bioinsumo se plantea como complemento dentro de un plan de fertilización ya definido. Si el análisis de suelo muestra un déficit severo, primero se corrige, después se introduce el bioinsumo.
Las imágenes, ortomosaicos y capas vectoriales son propiedad del titular de la parcela. Nosotros conservamos copia técnica durante la campaña para dar soporte y comparativas. Los entregables se envían en formatos abiertos (GeoTIFF, shapefile, PDF de prescripción) en un plazo orientativo de siete a diez días hábiles desde el vuelo, siempre que las condiciones meteorológicas lo permitan.