2015 · Primer vuelo sobre una parcela de cebada
Alquilamos un multispectral prestado y sobrevolamos una finca de 14 hectáreas cerca de Chinchilla. El mapa de vigor reveló dos rodales que el agricultor conocía pero nunca había tratado por separado. Aquel vuelo nos convenció de que el problema no era la falta de datos, sino la falta de traducción a decisiones concretas.
2017 · Los primeros análisis microbiológicos guiados por mapa
Empezamos a cruzar las zonas de bajo vigor con muestreos de suelo para medir actividad microbiana. Descubrimos que dos rodales con la misma reflectancia tenían comunidades bacterianas muy distintas. Ese hallazgo nos obligó a dejar de tratar el mapa como un diagnóstico cerrado y a usarlo como una hipótesis de trabajo.
2019 · Metodología de zonificación propia
Después de dos campañas comparando índices NDVI y NDRE en cereal, olivar y viñedo, fijamos un protocolo de tres vuelos por ciclo y umbrales orientativos por cultivo. No fue un salto técnico espectacular, sino la decisión de estandarizar lo que ya funcionaba y descartar lo que solo generaba mapas bonitos sin aplicación.
2021 · Bioinsumos aplicados por zonas, no por parcela
La primera prescripción variable de biofertilizante se aplicó en una finca de olivar de Hellín. Redujimos la superficie tratada a la mitad sin perder respuesta en las zonas de vigor bajo. Fue el año en que dejamos de vender vuelos y empezamos a vender decisiones de campo verificables con un vuelo de control posterior.
2023 · El equipo crece y se especializa
Incorporamos microbiología de suelo y teledetección como áreas separadas, con sus propios criterios de calidad. La discusión interna dejó de ser sobre qué dron volar y pasó a ser sobre qué pregunta merece un análisis y cuál no. Ese cambio de conversación es, probablemente, lo más valioso que hemos hecho.
2025 · Seguimiento en campaña y ajuste continuo
Hoy trabajamos con parcelas que llevan tres o cuatro ciclos con nosotros y ya no pedimos un vuelo para todo: pedimos el vuelo que responde a una duda concreta. La historia sigue abierta, y cada campaña nos recuerda que el suelo tarda más en cambiar que cualquier mapa que hagamos sobre él.